La jarilla (Larrea divaricata o Larrea cuneifolia) es uno de los arbustos más emblemáticos, rústicos y nobles de las zonas áridas de nuestra región, extendiéndose con mucha fuerza por toda la Patagonia y la zona cordillerana. Es una planta profundamente arraigada en la medicina popular y el conocimiento de campo debido a la enorme cantidad de resinas y aceites esenciales que concentran sus pequeñas hojas verdes brillantes.
Es fácilmente reconocible en el monte por su aroma balsámico único, que se intensifica de forma increíble los días de lluvia (el clásico olor a "tierra mojada de jarilla").
Aquí te detallo sus propiedades principales, tanto medicinales como para el uso diario:
1. Propiedades Medicinales y Depurativas (El gran tónico del monte)
Las hojas de jarilla contienen una enorme cantidad de compuestos activos, resinas y un potente antioxidante natural conocido como ácido nordihidroguaia rético (NDGA):
Poder Antiinflamatorio y Reumático: Es uno de sus usos tradicionales más famosos. Las compresas o baños con el agua de cocción de la jarilla ayudan a desinflamar las articulaciones, aliviando dolores provocados por el reuma, la artrosis o la gota.
Excelente Antimicrobiano y Antifúngico: Actúa como un escudo natural contra bacterias y hongos. Es el remedio casero por excelencia para combatir los hongos de la piel y de las uñas (como el pie de atleta) de forma sumamente eficaz.
Depurativa y Sudorífica: En infusión interna, ayuda al cuerpo a eliminar toxinas a través del sudor y la orina, siendo muy utilizada tradicionalmente para bajar la fiebre de estados gripales y limpiar las vías urinarias.
Fortalecedor de la Fibra Capilar: Ayuda a tonificar el cuero cabelludo, regular la grasitud y combatir la caspa, siendo un ingrediente estrella en champús naturales para frenar la caída del cabello y aportarle fuerza.
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