El té verde en hojas (o hebras) es uno de los mayores tesoros de la naturaleza para la salud y una de las bebidas más consumidas del mundo. A diferencia del té negro, el té verde no pasa por un proceso de oxidación. Las hojas recién cosechadas de la planta Camellia sinensis se someten rápidamente a un golpe de calor (ya sea al vapor, al estilo japonés, o en grandes sartenes tipo wok, al estilo chino) para frenar las enzimas que oscurecen la hoja.
Gracias a esto, la planta conserva su color verde brillante original y mantiene intactos casi el 100% de sus compuestos medicinales más potentes.
Aquí te detallo sus propiedades principales, beneficios y el secreto para prepararlo sin que quede amargo:
1. Propiedades Medicinales y Antioxidantes (Juventud para tus células)
El té verde es ampliamente estudiado por la ciencia debido a su descomunal concentración de polifenoles:
Poder Antioxidante Extremo (EGCG): Contiene unas sustancias llamadas epigalocatequina galato (EGCG), antioxidantes súper potentes que combaten los radicales libres, protegen las células frente al envejecimiento prematuro y ayudan a prevenir el desgaste de los tejidos.
Estimula el Enfoque Mental y la Calma: Contiene L-teanina, un aminoácido fascinante que estimula las ondas alfa del cerebro. Al combinarse con la teína (cafeína), genera un estado de alerta zen: te da energía limpia, foco mental y concentración para trabajar o estudiar, pero sin el nerviosismo o la taquicardia que a veces causa el café.
Acelera el Metabolismo: Ayuda al cuerpo a procesar mejor las grasas y a transformarlas en energía, siendo un gran aliado natural para incorporar en regímenes de alimentación saludable y ejercicio.
Cardioprotector: Colabora en la regulación de los niveles de colesterol en sangre y mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos, protegiendo el corazón.
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