La provenzal es una de las mezclas de condimentos más arraigadas, queridas e infaltables de la cocina argentina. Aunque su nombre remita a la región de la Provenza francesa (donde usan las famosas "hierbas de provenza" como tomillo, romero y lavanda), nuestra versión criolla es un binomio simple, directo y sumamente potente: ajo y perejil.
Se puede armar en el momento usando los ingredientes frescos, o tenerla siempre lista en el especiero en su versión deshidratada. Es el alma de los platos más identitarios de nuestra mesa.
Las dos versiones de la provenzal
Fresca (El toque Premium): Ajo y perejil fresco picados bien chiquitos a cuchillo. Es imbatible para coronar platos al momento de servir. Al no pasar por cocción larga, el ajo conserva todo su picor natural y el perejil aporta una frescura herbal vibrante.
Deshidratada (La salvadora del especiero): Una mezcla seca de ambos ingredientes que concentra muchísimo el sabor. Es ideal para tener a mano en el día a día, ya que dura meses y se integra de maravilla en cocciones húmedas, masas o aceites aromatizados.
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