La tintura de lavanda sirve principalmente como un calmante natural para el sistema nervioso, ayudando con el estrés, la ansiedad, el insomnio y dolores de cabeza; también es un potente antiséptico, antiinflamatorio, antiespasmódico y cicatrizante, útil para problemas digestivos, respiratorios, musculares y cutáneos, siendo aplicada externamente para heridas o internamente (diluida) para afecciones nerviosas
La dosificación orientativa se calcula según la regla de una gota por kilo corporal por día, distribuida en tres tomas diarias.
Ejemplo: una persona de 60 kg puede tomar unas 60 gotas por día, divididas en tres momentos de 20 gotas cada uno.
Las gotas pueden tomarse directamente bajo la lengua (sublingual, dejando actuar unos segundos) o diluidas en agua o infusión (nunca en agua hirviendo).
Quienes prefieran simplificar la rutina pueden colocar toda la dosis diaria en la botella del intento (o del propósito): la preparan por la mañana con agua, suman todas las gotas del día y la van bebiendo a sorbos hasta la tarde, integrando así las plantas de forma continua.
En casos de mayor sensibilidad o inicio de uso, comenzar con la mitad de la dosis (½ gota por kilo) durante los primeros días y aumentar gradualmente.
En niños o adultos mayores, usar dosis proporcionales mas chicas según el peso y la respuesta del organismo. Con orientacion Médica
Para procesos puntuales (por ejemplo, resfríos o digestiones lentas), pueden hacerse tomas más concentradas durante pocos días.
Las tinturas pueden tomarse antes o después de las comidas, aunque se recomienda dejar al menos 30 min antes o 1 hora después para optimizar la absorción.
Evitá combinar con café o alcohol para no interferir en la absorción.
No usar durante embarazo o lactancia salvo orientación profesional.
Conservar bien cerrada, en lugar fresco y oscuro.
Si tomás medicación, consultá a un profesional antes de combinar.
Tomala con constancia. Las tinturas trabajan acompañando procesos, no generando efectos inmediatos.
Elegí un horario y sostenelo: el cuerpo agradece la continuidad.
Si te resulta fuerte el sabor, diluí en un vaso con agua tibia, infusión o jugo natural.
Agitá bien antes de usar para homogenizar los extractos.
No las guardes en la heladera: el alcohol actúa como conservante natural.
Si sentís sensibilidad gástrica, tomala después de comer algo liviano.
Evitá usar utensilios de metal en la preparación (especialmente si hacés mezclas).
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