Las gírgolas secas se utilizan para enriquecer nutricionalmente y dar sabor a una gran variedad de platos, como pastas, risottos, sopas y carnes, ya que concentran su sabor al deshidratarse. Son una fuente rica en vitaminas (como las del grupo B) y minerales (calcio, potasio, fósforo y hierro), además de aportar proteínas y fibra. Se preparan rehidratándolas en agua caliente, caldo o té durante unos 30 minutos antes de cocinarlas.
Presentaciones
Seleccioná una opción.