PRO Bia

Suplemento probiótico para restaurar y equilibrar la microbiota intestinal. Pro-Bia combina nueve cepas de bacterias y levaduras que actúan en sinergia, junto con inulina, bentonita y manzanilla. De esta forma, actúa desde el ecosistema interno para promover el bienestar integral. 2000 millones de UFC (equivalente a 2 Billion o 2×109 UFC). La UFC (Unidades Formadoras de Colonias) es la unidad que se utiliza para contar microorganismos viables en los probióticos. ¿Cómo puede ayudar? Beneficios digestivos Mejora la descomposición de los alimentos y la absorción de nutrientes. Previene desórdenes gastrointestinales. Refuerza la barrera intestinal. Reduce procesos inflamatorios asociados. Beneficios sistémicos Aporta al metabolismo, la vitalidad y el estado de ánimo. Fortalece el sistema inmunológico. Mejora la salud de la piel y el pelaje. ¿Cuándo suele utilizarse? Todos los animales se benefician del uso de probióticos. En perros y gatos sanos, se recomienda como preventivo y como apoyo digestivo ocasional. Especialmente indicado para: Enfermedades gastrointestinales crónicas (EII, diarreas crónicas, constipación, megacolon, disbiosis, etc.). Casos de alergias. Apetito caprichoso. Refuerzo posterior al uso de antibióticos o desparasitantes. ¿Qué contiene? Sus ingredientes son: Inulina. Bentonita. Extracto de Matricaria recutita. Saccharomyces boulardii. Enterococcus faecium. Lactobacillus casei. Lactobacillus rhamnosus. Lactobacillus acidophilus. Bifidobacterium animalis. Bifidobacterium bifidum. Lactobacillus plantarum. Bacillus subtilis. Elegimos estas nueve cepas de bacterias y levaduras porque son las más estudiadas y efectivas para el uso en perros y gatos, con respaldo científico tanto en salud digestiva como inmunológica. Cada una aporta funciones clave como restaurar la microbiota, reforzar la barrera intestinal, reducir la inflamación, inhibir patógenos, mejorar la digestión y apoyar la salud de la piel, el pelaje y el sistema inmune. Combinadas, ofrecen un perfil funcional robusto y complementario que responde a las necesidades reales del ecosistema gastrointestinal. ¿Cómo se usa? La cápsula puede administrarse entera, o abrirse y espolvorear su contenido sobre el alimento. Si se espolvorea directamente sobre el alimento seco, puede resultar difícil asegurar su consumo. Por eso, recomendamos servirlo con algún otro alimento húmedo (ej. caldo de huesos, yogur, carnes). Uso preventivo o de mantenimiento: administrar día por medio, según la necesidad del animal. Uso ante situaciones agudas (antibióticos, desparasitantes, diarreas puntuales): administrar a diario durante 2 semanas sin descanso. Luego, evaluar su continuidad. Uso en casos crónicos (problemas gastrointestinales persistentes): administrar a diario durante 6 a 8 semanas sin descanso. Luego, evaluar su continuidad. Dosis diaria sugerida Gatos: 1 cápsula Perros chicos: 1 cápsula Perros medianos: 2 cápsulas Perros grandes: 3 a 4 cápsulas Usando el suplemento como mantenimiento, la dosis diaria puede administrarse simplemente 2 o 3 veces por semana, para ayudar a mantener el equilibrio alcanzado. ¿Cuánto rinde? Frasco de 60 cápsulas Utilizando el suplemento todos los días: Gatos: 60 días. Perros chicos: 60 días. Perros medianos: 30 días. Perros grandes: 15 a 20 días. Su rendimiento puede ser mayor, al bajar la dósis en etapa de mantenimiento. Recomendaciones Administrar con al menos 2 horas de diferencia respecto a cualquier medicación, especialmente antibióticos, para evitar interferencias en su absorción y eficacia. Algunos animales pueden experimentar flatulencia, borborigmos o cambios transitorios en la consistencia fecal al inicio del uso. En esos casos, se recomienda reducir la dosis y aumentarla gradualmente hasta alcanzar la dosis estándar. Conservar preferentemente en heladera. No congelar ni calentar. Contraindicaciones No se recomienda su uso durante la preñez, lactancia ni en animales menores de 4 meses. Evitar su administración en casos de estreñimiento crónico severo, íleo, diarrea hemorrágica aguda o daño severo en la mucosa intestinal. En animales con SIBO o inmunosupresión grave (como pacientes oncológicos en quimioterapia o con inmunodeficiencias), el uso de probióticos debe realizarse únicamente bajo supervisión profesional.

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